Cuando visitamos una nave nueva en el polígono de La Torre o en la zona del puerto, la primera pregunta del gerente suele ser "¿cuánto?". La nuestra es otra: "¿qué hay en el suelo?". Porque el precio de limpiar una nave depende menos de los metros que de la máquina que hace falta, y eso lo decide el residuo. Polvo de palés y tierra de ruedas piden barredora. Aceite, grasa, marcas de carretilla y suelo pintado piden fregadora. Muchas naves necesitan las dos, pero no con la misma frecuencia.
Qué hace cada máquina
Una barredora industrial recoge residuo seco: polvo, tierra, restos de fleje, viruta, serrín, cartón desmenuzado. Trabaja con cepillos laterales que empujan hacia un cepillo central y un sistema de aspiración con filtro que evita levantar polvo. Una barredora de conductor a bordo limpia entre 4.000 y 8.000 m² por hora en pasillos despejados. No moja el suelo y la nave puede seguir trabajando alrededor.
Una fregadora aplica agua con detergente, frota con cepillos o discos y aspira el agua sucia en la misma pasada, dejando el suelo seco en un par de minutos. Es lo que quita la película de aceite, las marcas negras de las ruedas de las carretillas y la suciedad incrustada en el hormigón pulido o la resina. Una fregadora de conductor a bordo rinde entre 2.000 y 4.000 m² por hora; una de operario a pie, entre 800 y 1.500. En naves con polvo, la fregadora sin barrer antes se atasca: el polvo hace barro y el resultado es peor.
Según el tipo de nave
En un almacén logístico con estanterías y mucho movimiento de carretillas, el residuo principal es polvo y restos de embalaje. Barrido mecánico semanal de pasillos y muelle, y fregado mensual para quitar las marcas de rueda. En una nave de fabricación con aceite o taladrina, la grasa manda: fregado semanal con desengrasante alcalino y barrido solo donde hay viruta o serrín. En naves de alimentación o farmacia, fregado con producto registrado y frecuencia diaria o en cada cambio de turno, con registro dentro del plan de limpieza del cliente. En talleres como los de Vara de Quart, con zonas de taller y almacén mezcladas, se combina: barredora en el almacén y fregadora con desengrasante en la zona de trabajo.
Cifras para presupuestar
Una nave de 2.000 m² con barrido semanal y fregado mensual, sumando oficinas y vestuarios dos veces por semana, se mueve entre 400 y 700 € al mes más IVA. Si el fregado es semanal por grasa, entre 550 y 850 €. El rendimiento medio en nave, contando preparación de la máquina, vaciado de tolvas y repaso manual de rincones, está en unos 400 m² por hora efectiva. Es la cifra que usamos para calcular horas en la visita y la que explicamos en la página de limpieza de naves industriales.
A partir de 1.000 m² la máquina va incluida en el precio y, si el cliente tiene sitio y toma de agua, se deja fija en la nave. Ahorra el transporte y permite que el equipo entre y salga sin furgoneta.
Los errores que vemos
El primero es fregar sin barrer. El segundo, usar una fregadora pequeña en una nave grande: el operario tarda cuatro horas en lo que una máquina de conductor hace en una, y el presupuesto se dispara en mano de obra. El tercero, meter producto ácido en hormigón pulido porque "quita más": lo quita todo, incluido el pulido, y el suelo empieza a absorber grasa y a mancharse. El cuarto, no limpiar los muelles de carga: es donde entra la suciedad y donde se acumula el agua de lluvia con tierra. Una hidrolimpiadora cada dos o tres meses en el muelle reduce lo que entra en la nave el resto del tiempo.
Cuándo hace falta algo más
Las estanterías en altura, la maquinaria de producción y las vigas se limpian en parada técnica, una o dos veces al año, con plataformas y aspiradores industriales. Es un trabajo distinto al mantenimiento y se presupuesta por horas de equipo. Lo contamos en la página de limpieza industrial y de maquinaria. Y si la nave viene de una reforma o de una inundación, lo primero es una limpieza a fondo con desinfección, y solo después empieza el mantenimiento con la máquina que toque.
Si tienes una nave entre el puerto y los polígonos de la V-31 y no sabes qué necesita, la vemos. Con el suelo delante se decide en cinco minutos.